Qué hay detrás de una ausencia
Rara vez es desinterés. Suele ser una reserva hecha con semanas de antelación, un cambio de planes de última hora, un grupo que depende de otros o una mesa pedida en dos sitios a la vez.
- Reservas antiguas que se olvidan cuando llega el día.
- Cambios de plan que nadie comunica porque anular cuesta más que no ir.
- Grupos grandes donde falta una confirmación y se desfaz el turno.
- Clientes que comparan y se deciden por el canal que les responde antes.
Qué se puede automatizar
Todo lo que es repetitivo y depende del momento, no del criterio. La manera de avisar forma parte de la experiencia, así que se define con vosotros.
- Confirmación al reservar, para que la mesa quede clara desde el primer momento.
- Recordatorio en el momento adecuado, sin llegar veinte veces ni quedarse corto.
- Cambios y cancelaciones resueltos por el propio cliente cuando corresponda.
- Liberación de la mesa y aviso a la lista de espera cuando queda libre.
Qué depende de cada sala
La política de cancelación, los depósitos, la flexibilidad con los grupos y el tono de los mensajes. Eso no se impone desde fuera: se acuerda con quien conoce su restaurante. Una automatización que contradice la manera de atender del local no se sostiene.
Cómo se mide
Con los datos de la propia sala: ausencias por día y por franja, mesas recuperadas, llamadas que se han dejado de perder. Antes de empezar dejamos claro qué cifra se va a mirar y con qué criterio se considera que algo ha mejorado.